jueves 15 de marzo de 2012

Carta a Joséfina Vázquez Mota

Sra. Joséfina Vázquez Mota:
 
Pertenezco a ese sector de más del 70% de estudiantes que no logran titularse de la UNAM. Yo Estudié ahí la preparatoria y la licenciatura, solicitando en diversas ocasiones una beca que apoyara mis estudios sin obtenerla, pues para quienes califican las necesidades de los estudiantes, contar con más de 4 salarios mínimos diarios (200 pesos al día de hoy y menos cuando estudiaba) y tener ciertos satisfactores materiales en casa, invalida las  carencias que nos llevan a pedir las becas.

(Quiero agregar que conocí becarios con mejores condiciones económicas que las de mi familia, lo que me hace sospechar de los criterios de asignación y de la ética de ciertas personas al llenar cuestionarios. Sigo).

Que usted considere que no titularse es no tener ningún interés en la propia educación es una inferencia indigna de alguien que ha ocupado los cargos de Secretaria de Educación y de Desarrollo Social, que obliga a preguntar: ¿desconoce usted la realidad de los estudiantes y las necesidades de las familias mexicanas? Entonces, ¿cómo llegó a esas Secretarías, qué aprendió en su paso por ellas?

Le cuento: yo vivo en Ecatepec, estudiaba en Naucalpan y necesitaba trabajar o una beca para pagar pasajes y sobre todo, comer, pues pasaba diez horas fuera de casa sólo por la escuela. De manera no muy humilde debo admitir que soy talentosa y luchona. Trabajo desde los 14 años, en lo que se pueda, y desde los 19 en áreas de la licenciatura que ostento trunca: Comunicación. Con el tiempo, los trabajos que obtenía en Comunicación mejoraban en sueldo, requiriendo más de mi tiempo y me vi obligada a elegir entre terminar mis estudios o perder un empleo.

Terminar un doctorado es la única cosa que he anhelado en la vida (me conmueve escribir esto), pero tenía miedo de no volver a encontrar trabajo porque eso es muy común en este país. Si no eres hijo de un rico empresario, un político, una advenediza como es usted en la arenga política, no tienes un empleo decente en México.

Actualmente tengo un empleo cuyo salario me coloca encima del promedio que impera entre los profesionistas de México y me preocupa que esto sea un espejismo dada mi situación académica. 

Este salario, lo sé, es fruto de mi inteligencia, pero sobre todo de los seis semestres que pude asistir a la Universidad Nacional Autónoma de México, institución que elegí -rechazando mi lugar ya asignado en la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad Iberoamericana (ofrecimiento de un familiar)- bajo tres simples criterios: es la mejor universidad de América Latina y es muy barata. La mejor educación que el dinero no puede comprar, suelo decir de ella. ¿El tercer criterio? Resulta del segundo: mi padre debía pagar la educación de tres hijas, dos al mismo tiempo en esa época, y me pidió que eligiera la UNAM porque no podría pagar la colegiatura de ambas en una escuela privada (cuya colegiatura dista mucho de las cuotas que pagaron por su educación en la Ibero).

Lo que quiero que entienda es que en México los estudiantes tenemos interés en nuestros estudios, pero también tenemos carencias, miedos y preocupaciones -reales dado el estado en que se encuentra la economía del país, ¿quiénes son responsables por ello?- que hacen que su zafia inferencia resulte muy ofensiva.

P.D.: ¿No se mordió la lengua, usted que tardó 15 años en titularse? ¿Qué carencias, miedos y preocupaciones la llevaron a eso?

jueves 12 de enero de 2012

Con las palabras amontonadas

Dicen que cuando mueres, ves pasar toda tu vida. Yo estoy viendo pasar la de Daniel y me queda claro que fue una carrera hacia la destrucción. Una elección no muy consciente, sólo no supo tener otra vida.

Él nunca me vendió drogas. Cuando lo conocí no era dealer, era un niño de 8 años que llegó a vivir a una de las viviendas que mis padres rentan. Llegó con su mamá, La Doña, Don José, la pareja de su madre, y sus dos hermanos, mios también durante mucho tiempo. Después supimos que la Doña tenía otras dos hijas.



En mi casa vivió mucha gente, una más horrible que otra, pero La Doña se quedó muchos años y se hizo parte de la familia.



No sabía leer ni escribir. Limpiaba casas y lavaba ropa ajena para sobrevivir. Mi mamá y ella hacían acuerdos en los que La Doña limpiaba mi casa para no pagar renta. Mi papá la alfabetizó.



Estaba súper jodida, pero todo lo que hacía era para sus hijos. A Daniel lo mandó a vivir con un tío, para que tuviera una mejor educación, pero era huevón. Dejó la escuela para dedicarse a la bohemia y luego a la vagancia hasta que se volvió dealer.



Pensar en mi infancia es pensar en Daniel, Eduardo y Susana (Y en Hugo, anoche soñé con él, por cierto). Hijos de mis inquilinos que jugaban con Gaby y conmigo.



Con él crecí. A él le dio por escuchar a los Doors cuando yo descubrí a los Beatles. Me pasaba las tardes con él escuchando discos (y vienen a mi mente esas tardes, cuando él se sentaba en un viejo sillón café y yo en el piso y no sé de qué hablábamos, pero lo recuerdo sonreír y decirme que estaba bien loca).
Él me enseñó el rock urbano.


Él aprendió a tocar la guitarra, le enseñó El Peter, que en realidad se llama Víctor y es un hippie, un chamán. Se iban en los camiones a tocar la guitarra y Daniel regresaba a su casa con cien varos para La Doña. Y Peter le decía que se portara bien, que no hiciera sufrir a su mamá.



Al crecer, Eduardo también dejó la escuela, pero él se puso a trabajar para ayudar a La Doña. Es el más logrado de sus hijos, muy trabajador. Yo lo admiro, vi a tanta banda dejarse vencer, y él no. Le chinga en trabajos decentes para mantener a su esposa, cuidar a su mamá. Regañaba a Daniel, ese cabeza dura.



Daniel era un huevón, un borracho, un golpeador de mujeres y un mantenido. No sé cómo empezó a vender drogas, pero no me extraña que lo hiciera, vivíamos rodeados de dealers. Dealers buena onda, vecinos normales, señores y señoras como de cualquier colonia, leales. Nomás que vendían drogas.



Hasta La Doña vendió. Así cómo regañar a ese güey, digo yo. Pero estaba tan jodida que la entiendo. Para La Doña, 500 pesos era mucha lana. Soñaba con tener su casa, un terrenito (¿saben que en Ecatepec yo he visto terrenos de 28 mil pesos?). Seguro cuando vendía drogas estaba juntando para uno, pero la agarraron en un operativo. Estuvo en la cárcel un año. Cuando salió nos contó que se ganó a las reclusas del mismo modo que se ganaba a la gente afuera: chingándole, lavando ropa, haciendo comida, siendo la gata imprescindible. No crean que vendía en mi casa: se fue a vivir a otro lado para no quemarnos. Esa ñora es ley.



En esa época la bauticé “mi nana dealer”, se me hacía muy divertido. Qué pendeja.



Cuando iba a la prepa, hace 10 años, La Doña todavía vivía en mi casa, no estoy segura de cuándo se fue. No estoy segura de cuándo Daniel, Eduardo y Susana dejaron de ser los amigos con los que hacía todo, pero recuerdo a Daniel un día diciéndome que no fumara marihuana, que por qué hacía eso, que mi papá me iba a dar una chinga. Él ya vendía.



No, Kari, no hagas eso. (Me doy cuenta que de las pocas personas en el mundo que me llaman “Kari”, Daniel era uno).



Los últimos años a él ya casi nunca lo vi. Estaba gordo, desaliñado, con barbota. Era guapo. Cada que lo veía pensaba que era una lástima, que si se hubiera esforzado un poquito todo habría sido distinto. Era mi amigo, me gustaba pensarlo vestido de traje, con otra vida, como La Doña hubiera querido.



Pero no. Era huevón. Y volverse delincuente en esa colonia era re fácil.



Ayer le metieron dos balas en la cabeza y lo dejaron tirado atrás de la calle en que crecimos. Y me sentí mal, porque es mi amigo y me sentí peor cuando me di cuenta que mis otros amigos, cuyas madres no eran analfabetas, le compran drogas a gente como Daniel. Y no nos morimos. A lo mucho, no todos, sólo algunos, quedan fritísimos, forevereados (Pablo, Pablo, te amo)



Él y yo crecímos juntos, éramos amigos. Y somos tan distintos, tan horriblemente distintos, estamos separados por horas nalga en la escuela, por unos pinches papeles que dicen que yo soy licenciada y él un nini, un dato de deserción escolar por pobreza y esas madres. Pero se llamaba Daniel y era mi amigo y no sé por qué somos tan distintos.



Creo que en unas horas lo entierran.

sábado 10 de diciembre de 2011

Yo soy la chica que prefirió permanecer en silencio

lunes 17 de octubre de 2011

Comunicado de prensa del Movimiento Ocupa México

Te comparto el comunicado del movimiento ocupa México, movimiento que inició el sábado 15 de octubre con un plantón permanente frente a la Bolsa Mexicana de Valores.

Es un movimiento incipiente que necesita de tu apoyo y participacion, súmate a la indignación, súmate al campamento, participa, organízate, visítanos

Puedes darle seguimiento en distintos medios (los cuales están en permanente construcción):


Twiter: @ocupamexico

Te pido que le des la mayor difusión posible al comunicado y a los espacios virtuales de información, sólo socializando la información y la indignación podremos realizar un cambio.

Abrazos.


COMUNICADO MOVIMIENTO OCUPA MEXICO

A los medios de comunicación
A los movimientos sociales
Al pueblo de México
A los ciudadanos del mundo


¡Somos el 99% contra el 1%! El sistema de producción capitalista se alimenta de la acumulación a partir del despojo y la explotación. Esta etapa de la crisis mundial del capitalismo ha llevado a la humanidad al borde del precipicio, lo cual se refleja en el incremento de la explotación del ser humano, la destrucción de la naturaleza, creciente desempleo, caída de salarios, deficiencias en la educación, salud, alimentación y vivienda. La crueldad del capitalismo es particular contra grupos como: niños, jóvenes, estudiantes, trabajadores, mujeres, indígenas, campesinos, la comunidad Lésbico-Gay-Bisexual y Trangénero, ancianos, entre otros. Somos los nadie, el 99%.

Frente a esto se ve la respuesta de los pueblos en las múltiples manifestaciones que están llenando plazas en más de 950 ciudades, entre ellas Santiago de Chile, Madrid y en el mismo corazón del capitalismo, Nueva York. En el ámbito nacional 40 familias de han apropiado de la riqueza de todos. Representados por la clase política y los poderes fácticos legales e ilegales, que actuando como criminales cumplen la función de mantener este sistema destructor. La actual guerra contra el pueblo, disfrazada de guerra contra el narcotráfico, es el instrumento protector del sistema contra la protesta social fomentando el terror, desapareciendo, torturando y asesinando. Por ello consideramos que el profundo cambio político, económico y social, que necesitamos, no vendrá de los partidos políticos ni de las instituciones subordinadas al sistema.


En este contexto se están dando diferentes formas de lucha entre las que se encuentran el ejemplo del doctor Edur Velasco, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, quien mantiene una huelga de hambre con el cual nos solidarizamos y acompañamos acampando frente a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).


Hacemos un llamado a todas las organizaciones sociales, cívicas y políticas, a los indignados y al pueblo de México en general a:


1) Construir un espacio de análisis y reflexión en donde se conjunten y conjuguen los esfuerzos de todos a partir de sus necesidades y problemáticas;


2) Reforzar el plantón permanente frente a la BMV y hacer de este espacio un atrinchera de lucha que como objetivo tenga abolir las condiciones de opresión, explotación, exclusión y marginación en las que el 1% mantiene sumergido al 99% de la sociedad y mundial.


¡Si los de abajo se mueven, los de arriba se caen!

--
Juan Caloca 5522146414
http://www.ars-tesauro.com.mx/artista.php?artsub=1&searchletter=&user=18&artist=17

sábado 8 de octubre de 2011

Estoy con ustedes, pandilla

Era sábado siete de octubre el día que conocí a Lety, Koyote, Gallo y Carlounge. Fátima me invitó a celebrar su cumpleaños en el Salón Corona, hace cinco años.

Recuerdo la sudadera verde del Koyo y los tenis dorados de Lety, así como la mala suerte que les llevé: no pudimos hallar una mesa y dicen que eso nunca les había pasado antes. Al buscar dónde festejar, descubrimos Los Jarritos.

Hoy Fátima celebra su cumpleaños número 30, en La Comandancia. No pude ir. Llovía. Así que me dispuse a terminar Tokio Blues, de Haruki Murakami y llegué a un punto de la novela donde Watanabe, el protagonista, va a jugar billar y menciona que no lo hacía desde hacía dos años y cinco meses.

La última vez, había jugado con su amigo Kizuki, quien tras ese juego se suicidó. Watanabe lo menciona durante el juego, pero dice que Kizuki murió en un accidente automovilístico. Como Lety y Koyo hace dos años y cinco meses.

viernes 7 de octubre de 2011

Update

Por si alguien quiere saber de mí.

jueves 4 de agosto de 2011

Streaming en vivo desde la Universidad de concepción, Chile

No lo dejen de ver, es el streaming de @karenboisier desde la Facultad de Ingenieria de la Universidad de Concepción: